La página estaba huérfana, ausente de palabras,
del aire humano que la hace visible y mientras,
yo me ví volando, tratando inventar caracteres que me devolvieran la nobleza.
Un pensamiento sin consistencia no llega lejos ni acerca a buen puerto, solo gira sin título.
Dibujo garabatos que no me expresan y jamás serán el alma que no encuentro.
El frío parece envolver los pasos que sin sonido ni huellas desaparecen con las ideas.
grafica y texto José Lopez Romero
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07 octubre 2019
11 febrero 2019
unas palabras y aquella imagen
15 diciembre 2018
AYER CAÍA LA LLUVIA
No estoy errado ni confundido al decir "la lluvia caía", pues su fuerza era contundente y parecía aplastar el buque de frente a las olas. No sentía miedo con mi edad irreverente sino que disfrutaba el desafío de la naturaleza aferrado al timón que un veterano marino me confiaba en un momento difícil, tal como lo describo. Pero tenía imágenes más allá de la mirada fija en el palo bauprés que da referencia a la proa del navío.Pensé una farola en el mar, un ángel evadiendo un cerco de sal, lo bueno y lo malo que registra la mente, el espíritu celta sonando gaitas y tamboriles de fino sonido. Me imaginé buscando notas musicales en el aire, entre las nubes o bajo la tierra lejana en ese momento con aroma a incienso, murmuré entre las piedras y crucé por las rayas de mi remera y el claroscuro de tantas miradas.
José López Romero
José López Romero
20 julio 2017
lo que puedo
Andando por ahí recuerdo y reconstruyo en mi mente, o en el área del corazón si fuese posible y arriesgo el intento.
Soy el aire, el mar y el viento, se me ocurre una canción, de nuevo viajo sobre nubes y es silencio lo que siento.
El ayer no regresa, pero anda conmigo en el beso de la lluvia y en los rezos del camino.
Las franjas del cielo escriben versos.
Un caballo galopa libre y yo tropiezo con las alas del alma. Alguien me espera para volar, y vos?
Soy un loco demasiado lírico, y tal vez lo sea, tú lo haz dicho, amigo, lo acepto y doy mi palabra pero,
no me gustan las armas ni los amos.
Es un tiempo difícil donde los antiguos esquemas no cuadran y la diversidad reina.
Hago lo que puedo sin saltarme de vereda y solo me convence vivir acomodando un mínimo de orgullo y razón,
no estoy tan cerca de Dios porque santos no le faltan.
Texto y gráfica de José López Romero. Escrito en Esperanza Santa Fe un día de julio de 2017
Soy el aire, el mar y el viento, se me ocurre una canción, de nuevo viajo sobre nubes y es silencio lo que siento.
El ayer no regresa, pero anda conmigo en el beso de la lluvia y en los rezos del camino.
Las franjas del cielo escriben versos.
Un caballo galopa libre y yo tropiezo con las alas del alma. Alguien me espera para volar, y vos?
Soy un loco demasiado lírico, y tal vez lo sea, tú lo haz dicho, amigo, lo acepto y doy mi palabra pero,
no me gustan las armas ni los amos.
Es un tiempo difícil donde los antiguos esquemas no cuadran y la diversidad reina.
Hago lo que puedo sin saltarme de vereda y solo me convence vivir acomodando un mínimo de orgullo y razón,
no estoy tan cerca de Dios porque santos no le faltan.
Texto y gráfica de José López Romero. Escrito en Esperanza Santa Fe un día de julio de 2017
28 febrero 2017
pétalos rojos
"Sin querer encontré nuevamente un pedazo de papel que me invitó, secretamente. Coincidimos sin estridencias y creí regresar en un puñado de palabras.
Un cuento tiene caminos, estrellas, pueblos viejos y almas perdidas esperando un tiempo nuevo que el sol revelará". Pétalos rojos.
26 enero 2017
Las pocas palabras
Suele pasar que alguna vez quedemos con una mudez inesperada, sin saber el por qué ni la circunstancia del hecho. Pero, las pocas palabras suceden al precipitarnos la vida, Dios, el destino o lo que sea, a otra partecita de historia con la que tenemos conexión directa, y eso conmueve.
En aquél lugar querido, lejos de este lado del mundo donde vivimos, allí donde el mar ha bañado tanto acontecer humano en sus contradicciones y aciertos comunes a la especie, una personita esta pidiendo turno para llegar a semejante puerto desde el vientre de su madre.
Y me digo, abuelos nuevamente, y serán tres nietos para el libro de la familia iniciada con mi compañera Martha.
No tendremos la cercanía de Maximiliano y Paulina aunque la distancia nos une fuertemente, aunque suene incompatible el sentimiento. Pero es así, y la ansiedad empuja palabras, emociones y figuras apretadas en el alma, rivalizando con el corazón, que dice de otra forma pero conjuga el mismo verbo. Anne Gaël y Pablo juntos, queridos, en la ciudad portuaria de Lorient, anhelantes con los lazos franceses y el resto del equipo en Argentina, unidos y felices en la espera. (JLR)
En aquél lugar querido, lejos de este lado del mundo donde vivimos, allí donde el mar ha bañado tanto acontecer humano en sus contradicciones y aciertos comunes a la especie, una personita esta pidiendo turno para llegar a semejante puerto desde el vientre de su madre.
Y me digo, abuelos nuevamente, y serán tres nietos para el libro de la familia iniciada con mi compañera Martha.
No tendremos la cercanía de Maximiliano y Paulina aunque la distancia nos une fuertemente, aunque suene incompatible el sentimiento. Pero es así, y la ansiedad empuja palabras, emociones y figuras apretadas en el alma, rivalizando con el corazón, que dice de otra forma pero conjuga el mismo verbo. Anne Gaël y Pablo juntos, queridos, en la ciudad portuaria de Lorient, anhelantes con los lazos franceses y el resto del equipo en Argentina, unidos y felices en la espera. (JLR)
24 diciembre 2016
con el corazón y la decencia
En este tramo del año que la humanidad a través de los años ha establecido en su forma tan especial, quise dejar un saludo a los no pocos blogueros que persisten en esta modalidad que nos ha convocado y no queremos dejar en la "estacada", utilizo un dicho argento para graficar el "no abandono" de esta historia. Digo que el beso de la vida siempre es urgente o imprescindible, como el de una abuela a sus nietos, por eso la imagen, por eso este pensamiento atropellado, escrito sin respirar, con el apuro de la hora pero en la sinceridad con que apuesto a este camino de una existencia dura y a la vez generosa. Que podamos ser felices en el mar de la desventura de tantos hermanos, para quienes seguramente ofrecemos nuestro corazón y decencia. En lo personal es lo que tengo para dar. // José López Romero
19 agosto 2016
cosas de nada
Sé que hay vientos que alegran las mañanas
y aullidos que alertan las ventanas.
Tu cáscara es un vuelto en cualquier moneda,
un beso rojo que regala químeras.
Nada podrá quitarme la ilusión que llevo
así me queme con la urgencia de este vuelo,
veo fantasmas que hacen muecas entre las sombras
como si yo fuera el excedente de sus obras.
José López Romero, agosto 2016
18 agosto 2015
ahí estaba
No todos los días son similares ni se piensan desde la cima de la mente. Me suenan a juego de palabras estos trazos que son nada más que reflejo solitario de un tiempo que sigue dentro mío porque lo he vivido y siento no debo dejarlo a un costado del presente. Me veo sentado sobre el cabrestante del patrullero, en algún puerto del interior argento en pleno verano, por la carpa que cubre la cubierta principal, cuando en mis brazos llevaba la rueda de cabillas o timón, distintivo de la especialidad bien marinera, y el primer grado del escalafón a mis 17 años. Estoy silbando, en la imagen, una maravilla heredada de mi padre y que hoy escucho en sus primeros soplidos a Maximiliano, mi nieto de casi seis años, que suele decirme de pasada, "yo sé silbar".
Quiero contar tanto que los espacios me parecen reducidos por el tiempo escapando notablemente rápido o mi impericia para aprovecharlo por lo intespectivo de la realidad que no podemos esquivar pues sería dejar de nadar en medio del río. Pienso que no digo cosas importantes y que pocos se detendrían a hurgar en estas cavilaciones tan comunes, sin altisonancias ni rebusques literarios que no poseo, sino apenas la gracia que traigo desde el vientre y la semilla de mis padres. La mirada debajo del flequillo, "rebeldía no aceptada a bordo", es de distancia, creo sin hacer un análisis de aquél momento donde seguramente desenredaba inquietudes de la hora y lo que traía de antes, la negación al estudio secundario, mi paso por la banda del pueblo, el Cuerpo de Cadetes Bomberos Voluntarios, lava copas y barman en una confitería del centro y cadete de farmacia hasta ese tren que me llevó a Buenos Aires y de allí por un año a la Isla Martín García. Hoy mis viajes tienen esta nave de teclas oscuras que van y vienen y escurren aguas suspendidas en el espacio, en ese disco rígido que ante un capricho suyo me podría dejar sin memoria.
Por eso amo el papel y espero volcarme en él, antes que el devenir de los años me arrebaten los cursos navegados figurados en mis queridos escritos tal vez para nadie o hipotéticamente para un puñado de arriezgados que los quieran descifrar.
José López Romero
Desde Esperanza, Provincia de Santa Fe, Argentina.
Quiero contar tanto que los espacios me parecen reducidos por el tiempo escapando notablemente rápido o mi impericia para aprovecharlo por lo intespectivo de la realidad que no podemos esquivar pues sería dejar de nadar en medio del río. Pienso que no digo cosas importantes y que pocos se detendrían a hurgar en estas cavilaciones tan comunes, sin altisonancias ni rebusques literarios que no poseo, sino apenas la gracia que traigo desde el vientre y la semilla de mis padres. La mirada debajo del flequillo, "rebeldía no aceptada a bordo", es de distancia, creo sin hacer un análisis de aquél momento donde seguramente desenredaba inquietudes de la hora y lo que traía de antes, la negación al estudio secundario, mi paso por la banda del pueblo, el Cuerpo de Cadetes Bomberos Voluntarios, lava copas y barman en una confitería del centro y cadete de farmacia hasta ese tren que me llevó a Buenos Aires y de allí por un año a la Isla Martín García. Hoy mis viajes tienen esta nave de teclas oscuras que van y vienen y escurren aguas suspendidas en el espacio, en ese disco rígido que ante un capricho suyo me podría dejar sin memoria.
Por eso amo el papel y espero volcarme en él, antes que el devenir de los años me arrebaten los cursos navegados figurados en mis queridos escritos tal vez para nadie o hipotéticamente para un puñado de arriezgados que los quieran descifrar.
José López Romero
Desde Esperanza, Provincia de Santa Fe, Argentina.
16 marzo 2015
abriendo la mano
No sé, tal vez, quizás, las dudas nunca faltan como no sobran certezas de nada.
Pienso el camino que dejé detrás y sueño el destino que hay por descifrar.
Mi corazón de navegante circunda el mundo que llevo dentro, es mi pasión el sol, y un poema imbécil que no va por vos.
Las palabras vuelan, son un río en sí, avanzan por su cauce natural y al fin una melodía juntará su amor.
La sombra de la ilusión estallará como hallé tus besos en la oscuridad.
Hay un puente libre que me llama y voy hacia la savia redimida de un viejo dolor.
Texto y gráfica de José López Romero
Pienso el camino que dejé detrás y sueño el destino que hay por descifrar.
Mi corazón de navegante circunda el mundo que llevo dentro, es mi pasión el sol, y un poema imbécil que no va por vos.
Las palabras vuelan, son un río en sí, avanzan por su cauce natural y al fin una melodía juntará su amor.
La sombra de la ilusión estallará como hallé tus besos en la oscuridad.
Hay un puente libre que me llama y voy hacia la savia redimida de un viejo dolor.
Texto y gráfica de José López Romero
19 enero 2015
apenas esto
Es misterioso entregarse a las letras, y digo palabras, sentimientos que salen cuando una línea emotiva las convoca.
Y siempre son las canciones, la bendita música, el aroma humano, las voces cuerdas que se adivinan locas por una fábula que me gusta, como las armonías de los que cantan a lo largo de su vida aunque no sepan que lo hacen.
Alguien muy grande nos puso dentro el sonido y el alma, los impulsos claros y honestos de sabernos necesarios entre unos y otros.
Las hojas y el viento son una expresión siempre urgente que nos regala la intuición más común. Nada podrá quitarme esta presunta ingenuidad o inocensia que me moja como lluvia de verano, la que reboza ahora mi techo, mi patio y mis sentidos.
No me arrepiento de ello, ni siquiera porque alguien del otro lado sepa o sonría ante esta debilidad que me sacude porque se me da la gana.
José López Romero
21 noviembre 2014
molino viejo
Tiro temprano cuatro palabras,
tal vez diez o algo más
Abro de prisa este paraguas,
doy fe que todo está acá.
Siento mi alma apresurada,
no sé bien por qué será
hay una puerta que no me engaña,
debo seguir y no entrar.
Alguien me dice que abra la mente,
puede ser lo intentaré
no estoy tan sordo y escucho siempre,
cantando regresaré.
Ando viviendo soplando apenas
hay caminos hacia allá
molino viejo de un campo en pena
giremos juntos por más.
gráfica y letra de José López Romero
tal vez diez o algo más
Abro de prisa este paraguas,
doy fe que todo está acá.
Siento mi alma apresurada,
no sé bien por qué será
hay una puerta que no me engaña,
debo seguir y no entrar.
Alguien me dice que abra la mente,
puede ser lo intentaré
no estoy tan sordo y escucho siempre,
cantando regresaré.
Ando viviendo soplando apenas
hay caminos hacia allá
molino viejo de un campo en pena
giremos juntos por más.
gráfica y letra de José López Romero
28 noviembre 2013
tal cual se dice
El sitio sigue estando ahí
donde transcurren muchos momentos de mi vida.
A veces mi soledad molesta,
a los demás, digo, pero nada de ella me lastima pues la acepto.
Tanto tiene que ver conmigo
que en sus silencios navego y me sostengo.
Aquí, en el fondo del patio, debajo de la pieza de los trastos viejos,
a la vuelta de la escalera cargada de flores y plantas,
con su musgo aferrado, muy cerca de las pequeñas hojas por todas partes,
más la puerta de celosía azul, entreabierta y un mar de papeles,
como si esta máquina gentil no fuera suficiente para el agua de mi alma
que se derrama en palabras y sentimientos que perduran, para siempre rebeldes.
La foto de aquellos 80' me mira desde el costado en la pared,
típica imagen en una escena de rock, Estación Clucellas,
recuerdo emoción de cuerdas y dos canciones para mi amigo, José Motociclista.
Nunca pude ordenarme, o ser apenas normal, como se dice
y soy parte de un rincón anarquizado, con instantes buenos y despreciables,
con la manía enquistada de superponer cosas
como si fuera a cimentar una montaña, para después no hallar nada.
Hoy es uno de esos días, mi brújula deambula desorientada,
no olvido el Río de La Plata, imponente espejo marrón donde
la estela del barco era como mi huella en la rada, o en el mar del sur.
Podría imaginar también, los pasos sencillos por las cuerdas de mi guitarra,
pues hoy, igual que ayer, divago cautivo de mi dorada fantasía que bien me define.
Texto y fotografía de José López Romero
30 abril 2013
enlazado al viento
Si necesita algo me lo pide, rezaba el grafitti.
Era un pueblo con pocos habitantes, donde las casas se asomaban curiosas
desde su pobreza antigua sin trasuntar tristeza.
Algo más fuerte que la injusticia anidaba en el alma de su gente.
Las paredes exultaban pensamientos libres,
eran el gran espacio donde se expresaban "los menos",
sin miedo a que sus palabras mueran, porque las lluvias no lavan las historias,
y siempre habrá manos hábiles para escribirlas nuevamente,
Alguien revenderá la esperanza a tus espaldas, nada nuevo
pero igual arroja una botella de amor al mundo.
Todos llegamos para hacer cosas juntos, ¿sabes?
aunque la realidad se torne mala y egoísta,
a pesar de tantos intereses cobardes,
y que se manche de sangre y dolor la vida.
He leído antiguas escrituras que enseñan
es de humanos compartir el camino bueno
y también las espinas, pero sin dejar a nadie atrás.
Así dice, y no creo encontrar nada mejor.
Texto y fotografía de José López Romero
23 noviembre 2012
pescador de la bahía de almas
miran por encima del mar,
meten su corazón en las profundidades.
Los papeles blancos, de mi
camino en la oscuridad, antes,
no me regresaron al punto de
partida, y vagué perdido.
Sé que las piedras aprietan
hojas, las defienden del viento,
del mundo que no las
contempla, porque yacen, aparentemente muertas.
Sé, que siempre llega una
canción, y un destino,
para los pasajeros de una
noche infeliz,
por más que viejas culpas
naveguen por sus corazones desgarrados.
Mis páginas se traslucen,
todavía huérfanas,
me repito y reclaman su
boleto,
presagian latitudes lejanas,
aunque las adivino inexactas.
Imagino el coraje de un
pescador en la bahía de almas,
alguien partirá al
atardecer, para buscar el eco de otros pasos,
o los propios que inventaron
distancias,
y pañuelos resplandecientes
al sol, en despedida.
Los planes de dios van y
vienen por un pasillo estrecho,
entre las habitaciones de un
hotel de mala muerte, ¿por qué no?
Nadie puede negar una
situación tan particular,
el sacrílego también ha
pagado su peaje,
igual que el buen cristiano
de la hostia,
ambos atropellando sus potenciales
virtudes comprometidas.
Los pensamientos se diluyen,
desaparecen, se esfuman,
son globos en el aire, fantasías
coronadas que buscan el rincón perfecto.
Están en alguna parte, es
posible hallarlo y comenzar de nuevo,
Si hay tiempo de intentar
otra rutina con olor a eternidad. Solo eso.
Fotografía y texto de José López Romero. Esperanza, Santa Fe, Argentina
07 julio 2010
ilusiones baratas
La indiferencia no es buena consejera pero a veces siento ganas de abandonar el soliloquio, no redimirme de nada y largarme a vender ilusiones baratas en una feria de barrio. Algunos pueden, yo no y vuelvo a contar de la violencia en un parque mientras un rocanrrol de Dios me recitaba consignas de hermandad.
Mis manos y mi valentía son inútiles ante lo real y quisiera regresar a la posada del ángel de mi primera consciencia. Podría guardar cada razón que no se ocultar y aplacar la sed que sigue conmigo. Pedir disculpas por no ser feliz de otra forma y desalojar lo que no ayuda para llevar agua sana hacia la propia fuente. Los poetas han escrito con altura y pese a esto un planeta entero de letras tiene boleto gratis a la agonía de una muerte prematura. Dicen que el guión es correcto y lo que deba ser sucederá, y aquello que no podamos cambiar es tarea de nuestro hacedor. La idea del plural es recurrente y danza en mis ojos, no puedo cerrar los oídos porque los pensamientos se esfuman si no los detienes. Nada es perpetuo y todo pasa. No lo es el amor, ni el aire que se enrarece, o el corazón que sufre y enloquece, o quien encuentra un nuevo cauce y pone proa a un puerto diferente. No podía escribir un poema de los que me hacen falta, lo repito y es posible que se entienda. Caen las hojas y desnuda el árbol, como las palabras de una canción que nos dio alas y hoy no dice nada. Como el crepúsculo y la soledad que ayer nacía hermosos versos y ahora simplemente nos separa. (José López Romero)
25 junio 2009
SILENCIO
Me tomo la libertad de publicar un post de nuestro compañero y amigo José. Lo he querido hacer para que desde la distancia se sienta arropado por nuestra energía, en el deseo de su pronta recuperación de un grave accidente que sufrió hace unas semanas. Será una forma de no perder el contacto con sus buenos textos y de tenerlo presente en nuestros corazones. (mj)
Hoy dejé que el día diga lo suyo aunque siempre sea así y no pueda torcer los acontecimientos . Por ahí andan las cosas y yo sin buscarlas, sé que ellas vendrán indefectiblemente. Me acurruqué en mis pensamientos y los dejé fluir de compuertas bien abiertas, para que desplieguen sus buenos o pésimos colores. No soy capaz de precipitar nada, no quiero hacerlo y es como decir no lo necesito. Entonces distante vi el rostro del silencio pasear su languidez, atravesar mis cristales y andar sobre mis muros, inventar sus escondrijos, descansar un rato y luego salir otra vez a encontrarme. Yo lo he visto y quien quiera puede hacerlo, su reloj es infinito y no marca el tiempo de nadie. Recopila nombres, retoca las risas a su paso, con un pincel de hielo.
El silencio tiene aliados y en ocasiones es reflejo de la muerte, sinónimo de amores heridos o de caminantes extenuados bajo el sol. Aflora desde la vergüenza y de los versos que lucen desteñidos.
El silencio suele pasear desencantado en tus ojos tristes, o en los míos, en la sociedad ficticia de la lengua, es el pecho que palpita como un río melancólico extrañamente dormido. Es el inmigrante que no olvida y tiende un puente imaginario batiendo su blanco pañuelo en clave de adiós.
El silencio está conmigo ahora, somos uno frente a frente, nos miramos en ayer y sin decir “agua va”, preguntamos por la palabra que no aparece.
No tenemos conclusiones que valgan y resignado vuelvo a mí. Percibo que su sortilegio aleja la sed, que me va entregando mansamente mi propiedad suspendida que ya extrañaba. Se retira mansamente, como si le pesara abandonar sus poseciones.
Afuera sigue la calle, el alud de sentidos sujetos a ruidos y sueños que amasam
os en el libro común que no tiene en cuenta tus virtudes o mis deberes.
os en el libro común que no tiene en cuenta tus virtudes o mis deberes.El sol mete sus dedos por la persiana reflejando mi amado verde y mis queridos pájaros que nunca faltan a la cita.
El silencio comienza a desaparecer, es apenas un filamento imperceptible, lujosamente plateado, como el rastro de los caracoles diminutos que atraviesan mi vieja ruta solitaria. (José López R)
Texto escogido de su blog personal:http://tantorra.blogspot.com/http:/
/clasiconuestro.blogspot.com/
01 noviembre 2008
como pinturas en la pared
Sin saber por qué barajé un par de escritos disímiles. Sería por equivocación casual, o por una necesidad oculta que apareció por su regalada gana. De cualquier forma nada cambiará alrededor, si es por puro gusto y nada en especial, aunque suene confuso a mi luz de bajo voltaje.Esa paloma volverá a pasar por la puerta, pensé, a la altura de la mirada abúlica de mi perra, sentada unos metros más allá de mi apostadero de hablar conmigo mismo y dije apresuradamente del viejo Jim. “En la obstinación de sus cabellos tan blancos como largos, y una barba de coraza contra sus antiguos fantasmas, nunca volvió a correr las cortinas de su casa ni abrir las altísimas y pesadas ventanas metálicas de siglo anterior, poniéndole trabas a su vida. Alguna vez me dijo que esperó un milagro que jamás llegó, y que desistió de su oficio de mecánico porque la vida pasaba por otro lado. Allí anda entre las sombras de su calle con techo de árboles y cada tanto despanzurra su vereda de ladrillos buscando algo debajo que ahí no habita”. Las confesiones de los hombres quedan vivas en la piel, en la memoria de las piedras que no volverán a desencantarse. Cada una contiene impresiones, su propio color como pinturas en la pared, descubriendo miradas de ventana al mar o muertes liberadas al cosmos.
“El artista miró aquél rostro seguro de conocer sus rasgos. Rozó las mejillas al depositar el primer trazo en el lienzo y detuvo su gesto en el verde de las pupilas. Ellas le trajeron horizontes de navíos lejanos, puertos y tabernas hostiles de putas pintarrajeadas. Recordó que la florista le dijo que el día quedaría enfermo, que la noche vendería sus orgullos y un marino deslumbrado por el ron, entraría a su cuarto más de una vez. En la fonola sonaba la voz del gorrión de París”. Amontoné palabras desmesuradamente de tanto recoger historias encontradas. En mi lengua de vagabundo puedo reflexionar con el alcalde, el cura, el jefe de bomberos y un parroquiano cualquiera. Entiendo a la muchacha que deja escurrir su inocencia entre los dedos de una fantasía inconclusa, y tal vez a mi consciencia, abaratando las regalías de su precio. “En Maren Basch, un día, las flores regresaron, cuando las raíces de los muertos unieron sus plegarias y añoranzas profundas. El compás en “negras” de un acorde menor inundó mi mente aquél verano donde alguien se despedía, y otros hincaban sus pies por primera vez en el pueblo, saliendo de la órbita feliz del vientre de sus madres. Nacer ardiendo, nacer sin entender, crecer queriendo, madurar sin desfallecer. Los surcos reciben la lluvia y se abren al cielo cual una joven sedienta como semilla recibe a un varón”. (José López Romero) / La producción fotográfica es creación de Fernando Jobse.
19 septiembre 2008
bandera de resurrección
Olí su aroma junto al corazón rojo; tenía pintas amarillas y su perfume era casi imperceptible. Las flores también mueren en primavera, pensé, como los ríos se enfrían en los eneros de mi tierra. El día que Marica comenzó su viaje hacia lo eterno de nuestra comprensión, su camino fue de luces por una escalinata al cielo de súbita partida.Su equipaje estaba completo y en su libro de recuerdos había marcado los habituales sentimientos que se suponen en regla. No es fácil ser así.
La mañana es un hueco en la vida. Por ella metemos un par de soles disfrazados de sueños, que en ocasiones terminan en una calle descripta por un poeta loco, o arrojados a una maldita cloaca sin una obvia razón.
Siempre usé zapatillas y jean, cabello apenas desprolijo, largo por mis reales ganas, y pelos en la cara. Lo digo y entremezclo esta cita en una demencia dialéctica que no he calculado. Es un impulso heredado de alguna noche de paladar desordenado, en el intento de ver al mundo sin el borde oscuro de sus despilfarros, plagado de cacharros contaminantes y gestos perdularios pateándole orgullosamente el culo.
Mi ilusión no tiene diapasón, tampoco es didáctica pero quiero y necesito creer, que el sol se refleja en la piel de cualquiera y nadie puede desde su pálida cáscara humana, conseguir habilitación permanente para sostener mandatos separatistas.
El escondrijo de mis miedos ha claudicado, he plantado bandera de resurrección después de ver que solo un puñado de invisibles llamas me ha chamuscado. Mi mascarilla solo parece de carnaval, soy benevolente conmigo, y no me traduciré jamás para un necio pretexto cotidiano. Pagué peaje a la formalidad con peso específico sincero, teniendo el amor sangrante, expuesto y pródigo, colgado a un catálogo de tonterías inútiles.
Por rutina pasé tantísimas veces sobre pozos de estiércol, convalido la expresión, y mis pasos no fueron claros ni precisos, acertados o inteligentes. Por eso ayer, dejé un retazo de miseria reposando en la tapa del retrete y seguí con otra cosa. Harrison es niebla pero vive, me dije, porque como las voces de mis viejos suena siempre en mi cabeza. Canta con Elvis, Janis, John, y me conmueve como los creyentes que entonan su esperanza de Dios, aún inconscientes. Los que ofrecen su alma son purificados, en este valle o en el confín de cualquier galaxia que los contenga, vaya uno a saber.
Por cada historia de miles de millones que han pasado y se sucederán, pido indulgencia, por las cosas que no han dicho y se han guardado. Todos lo hacemos de continuo, quien más o quien menos; atento a esto afirmo para que nadie se ofenda, que lo que se diga de los muertos, sin retocar la lengua, es nada más que mierda. (José López Romero)
05 septiembre 2008
Íntimo y lejano
Ando al alcance de la mano, cerca de todos aunque lleve conmigo la distancia de la última primavera adolescente. Despierto verbos para vestirlos con el sueño de una canción que a veces suele ser prestada. Envuelvo sus colores en mi capricho de alas intactas, convivo y amo sin prisa cual si fuera una virtud inocente.Nada es imposible cuando quiero volar pues llego hasta la altura que no daña, la que es accesible y no incuba extravagancias sobrenaturales, apenas con espíritu de barrilete.
Mis ojos, si bien algo gastados, son los mismos de la infancia y llevan grabados en su marrón castizo la calle de mi casa vieja, sus árboles que aguardan la lluvia de setiembre, a mi amigo Egidio en su espera que habla de eternidad.
Siento que el adiós de mis padres no me alcanza, dejé suspendida la mirada en la vereda de las correrías, la de perseguir estrellas con el dedo índice, la de escupir hacia arriba y salir corriendo, la del contacto con las niñas en la mancha o el pisa pisuela.
Íntimo y lejano encontré lo que no he buscado. Mi equipaje es rudimentario y con él he construido esta parte de mi vida. Lo disimulo pero parece poco. Me gusta creer que he ganado cada centímetro insignificante de mi orgullo de oferta, aunque al deducir, se que alguien muy atento ha influido para que saliera hasta hoy, con pocos tajos de tanta aventura y otros tantos delirios.
Soy el argumento que me han dado, he ido y regresado, continúo el camino que los hombres a veces, en un convencimiento suicida, trazamos en el universo de la mente.
Los kilómetros no existen, son un espejismo que no merece alejarnos del alma. Cada verdad, pueblo, mentira o país, cabe en la palma de una mano, en la espesura de un bolígrafo o en las castigadas teclas del ordenador.
(Jósé López Romero)
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