20 julio 2017

lo que puedo

 Andando por ahí recuerdo y reconstruyo en mi mente, o en el área del corazón si fuese posible y arriesgo el intento.
Soy el aire, el mar y el viento, se me ocurre una canción, de nuevo viajo sobre nubes y es silencio lo que siento.
El ayer no regresa, pero anda conmigo en el beso de la lluvia y en los rezos del camino.
Las franjas del cielo escriben versos. 
Un caballo galopa libre y yo tropiezo con las alas del alma. Alguien me espera para volar, y vos?
Soy un loco demasiado lírico, y tal vez lo sea, tú lo haz dicho, amigo, lo acepto y doy mi palabra pero,
no me gustan las armas ni los amos. 
Es un tiempo difícil donde los antiguos esquemas no cuadran y la diversidad reina. 
Hago lo que puedo sin saltarme de vereda y solo me convence vivir acomodando un mínimo de orgullo y razón, 
no estoy tan cerca de Dios porque santos no le faltan. 
                                   
Texto y gráfica de José López Romero. Escrito en Esperanza Santa Fe un día de julio de 2017

09 marzo 2017

hojas al viento..

 Lunska Nicori, mayo de 2009


 

No puedo creer que en el aire
resida la vida suspendida...
esperando que la recoja
como único aliciente para existirse
dentro de mis venas callosas y escondidas
maltratadas por un destino
más que cierto:
una enfermedad escrita sólo en los libros
y en mi piel,
como tatuada para el aprendizaje
como camino para andar
como paso para hacer el camino.
Sonrío..., cara pícara..., aún estoy aquí
y no estoy vencida.
                                      Lunska Nícori - 2009

08 marzo 2017

Lunska sigue con nosotros

Bego, o Lunska Nícori anda por ahí en las rutas del agua profunda entre el verde de las riberas y el celeste del espacio. Escucho su voz y escribo estas torpes letras que quieren decir que nada ha cambiado, que su esencia está prendida al pensamiento de quienes la apreciamos, la tratamos aunque fuera por este medio que ahora dimensiono por los amigos conocidos que aguantan la parada. Vibra tu piano y cantas con alegría, una canción está naciendo, te la prometo. Te abrazo en tu vuelo, no temas, alguien te espera, un día nos encontraremos y será el gran concierto.
     José López Romero, Esperanza de Santa Fe, Argentina.

28 febrero 2017

pétalos rojos


"Sin querer encontré nuevamente un pedazo de papel que me invitó, secretamente. Coincidimos sin estridencias y creí regresar en un puñado de palabras.
Un cuento tiene caminos, estrellas, pueblos viejos y almas perdidas esperando un tiempo nuevo que el sol revelará". Pétalos rojos.

26 enero 2017

Las pocas palabras

Suele pasar que alguna vez quedemos con una mudez inesperada, sin saber el por qué ni la circunstancia del hecho. Pero, las pocas palabras suceden al precipitarnos la vida, Dios, el destino o lo que sea, a otra partecita de historia con la que tenemos conexión directa, y eso conmueve.
En aquél lugar querido, lejos de este lado del mundo donde vivimos, allí  donde el mar ha bañado tanto acontecer humano en sus contradicciones y aciertos comunes a la especie, una personita esta pidiendo turno para llegar a semejante puerto desde el vientre de su madre. 
Y me digo, abuelos nuevamente, y serán tres nietos para el libro de la familia iniciada con mi compañera Martha.
No tendremos la cercanía de Maximiliano y Paulina aunque la  distancia nos une fuertemente, aunque suene incompatible el sentimiento. Pero es así, y la ansiedad empuja palabras, emociones y figuras apretadas en el alma, rivalizando con el corazón, que dice de otra forma pero conjuga el mismo verbo. Anne Gaël y Pablo juntos, queridos, en la ciudad portuaria de Lorient, anhelantes con los lazos franceses y el resto del equipo en Argentina, unidos y felices en la espera. (JLR)  

24 diciembre 2016

con el corazón y la decencia

En este tramo del año que la humanidad a través de los años ha establecido en su forma tan especial, quise dejar un saludo a los no pocos blogueros que persisten en esta modalidad que nos ha convocado y no queremos dejar en la "estacada", utilizo un dicho argento para graficar el "no abandono" de esta historia. Digo que el beso de la vida siempre es urgente o imprescindible, como el de una abuela a sus nietos, por eso la imagen, por eso este pensamiento atropellado, escrito sin respirar, con el apuro de la hora pero en la sinceridad con que apuesto a este camino de una existencia dura y a la vez generosa. Que podamos ser felices en el mar de la desventura de tantos hermanos, para quienes seguramente ofrecemos nuestro corazón y  decencia. En lo personal es lo que tengo para dar.   //   José López Romero

11 octubre 2016

tachones

No sé cuál fue el rayón que eliminó la inspiración que alguna vez supuse tener. 
Un día todo quedó sin el diminuto brillo que buscaba retener en mis palabras escritas aún girando. 
Siento y digo es una "tontera" elaborar un análisis que no llegará a ninguna conclusión y me dará de frente contra una pared para despertarme definitivamente de un sueño irrealizable. Los límites tienen su precio para el genio y los otros, todos los muros se derriban, y solo quedan en pie aquellos consentidos por voluntades políticas. Un viejo sabio, al menos para mi, esgrimió esta teoría que no puedo ni me atrevo a invalidar y por lo tanto le adoso veracidad.
Estas líneas son producto de un despertar atribulado que vagará el espacio de la nada y está dicho.
                                 Texto y gráfica de José López Romero

26 agosto 2016

¿Te figuras acaso el desasosiego de mi peregrinar?

¿Te figuras acaso
el desasosiego
de mi peregrinar?

Incansable como tú,
libando deserciones
y repasos semidormidos
de besos y sueños.

El tiempo no destila
ya ni al movimiento;
Es metáfora abatida
de un exhortación demorada.

Una denuncia de otoño
sin hojas cobrizas
y tu pudor difundiendo
consonancias mundanas..

Expectativa y cuaresma
por el destino relegado.
Ayer …sólo fue ayer.

19 agosto 2016

cosas de nada



Sé que hay vientos que alegran las mañanas
y aullidos que alertan las ventanas.
Tu cáscara es un vuelto en cualquier moneda, 
un beso rojo que regala químeras.
Nada podrá quitarme la ilusión que llevo
 así me queme con la urgencia de este vuelo,
veo fantasmas que hacen muecas entre las sombras
 como si yo fuera el excedente de sus obras.
                                         José López Romero, agosto 2016

09 febrero 2016

es así, solo sentimientos

Siento alguna vez, que otro tiempo dejó marcas que no se ven pero se notan en el transcurrir de lo cotidiano.
Nada es gratuito ni tampoco letal cuando no se pone lo que otros arriezgan, porque la vida nos gusta a pesar de todo. 
Me digo, en una filosofía tozuda, que somos egoístas cuando resguardamos el propio "pellejo" a ultranza, aún viendo a otros, muy cerca, caer en cuerpo o espíritu.
Lejos quedó aquél que fui, o que aparentaba ser más allá de sentir hoy, que todavía conservo algo de la mocedad.
No sé si es bueno o malo, ya que hoy por hoy una jerarquía ha dicho que ni el infierno o la pareja del génesis existieron jamás, contradiciendo el supuesto libro sagrado, y por si representó algo en la vida su relato tan "machacado".
Me veo sentado en una esquina de mi barrio a los veintiún años entonado de rocanrrol, donde en parte viví la infancia y jugué a los alfetas bajo las ventanas de la Normal, calle por la cual fui a la escuela distante kilómetro y medio. Ahí, de frente al cuartel de bomberos que me vio de uniforme aún adolescente, recuerdo al herrero Castro, las mesas en las veredas de los bares Polo Norte, La Pequeña Bolsa o el de Vernazza en el tramo de una cuadra, sin olvidar el aroma de la antigua panadería, o el miedo al peluquero de la niñez.
Todo tiene que ver en la confusión más torpe y no se puede retroceder, o no es lícito, ya ha sido escrito y es un sello que me parece llevar en la frente, y no soy de mentir en estas cosas aunque claudique en otras. 
Estoy hilando desordenadamente sin prever a dónde llegar, no le doy importancia o no me interesa a esta altura, si la tuviere, es un estado de ánimo y reconozco quería hacerlo.
No tengo segundas intenciones, esto ha salido de su cauce naturalmente y se diluirá como el polvo de una calle de tierra, o un trozo de pan bajo la lluvia.
                                            José López Romero 

08 octubre 2015

a saber

Alguna vez, algunos, por no involucrar un "todos" que no califica, harán cuentas de que lastimar al otro por unas monedas es de una hijaputéz extrema, por si quedara claro.
Se ha llenado el mundo de mártires en el escalafón que se prefiera, hoy un largo abecedario que los contiene y lo más impresionante son las legiones interminables de balseros que se inmolan por una vida distinta. Niños y jóvenes en barrios de lata aspirando el aire impuro del vicio que mata. Las guerras contrastando con los mensajes de paz que parecen sobrenaturales, conflictos creados por dios dinero emergiendo según las necesidades de los ególatras.
No descubro nada, solo ejercito mi libertad de repetir estos actos cobardes que se repiten por su metodología en pueblos y ciudades de quienes solo saben y practican su avaricia y egoísmo rasguñando el pellejo de sus semejantes mas desprevenidos. 
Juzgando estas actitudes caemos en cuenta que ni sus hijos habitarían en sus afectos genuinos, a saber.  
Hoy escuché a un hombre con aspecto y palabras de profeta, de cabellos blancos y mirada clara como imaginé su pensamiento. 
Por ahí anda buscando aquellas almas que quieran escuchar su prédica.  (JLR)
                          
 

02 septiembre 2015

por ahí andando


Las manos es lo primero que aparece a mi vista enfocada hacia el teclado  y más allá unas cajas de fotos 6x9 que ya no se estilan, viejos CD que uso de vez en cuando y una pila de casettes que no dejo de lado porque en ellos han quedado voces de miles de entrevistas a lo largo de trece años.
Obviamente he borrado en el trayecto un sinfín de ellas y eso me acongoja de solo pensarlo pues ya no recuerdo quienes fueron los que me prestaron sus historias que pasaron al papel pero no el sonido de sus palabras.
De paso y por ahí andando, leyendo antiguos comentarios del blog me atraparon algunas reflexiones tal vez inmaduras o con una pizca de dolor al darme cuenta que esos mismos que decían lo que fuere en su momento, ya no están con aquella asiduidad que era mi asombro y me incentivaba y me hizo crecer en esto de sacar sentires desde el corazón el alma o la atmósfera.
Presumo que el presente post será una botella a un charco pues ni mar o río se asoma siquiera por aquí. Queda dicho y bueno, no pienso corregir ni darle una lectura para saber si vale la pena que la cuestión permanezca en el aire. Solo seguiré esperando un brillo en la línea del horizonte por donde pudiera  perfilarse un casco de barco de bandera amiga con un tapón de corcho en su proa, cuando hoy solo se divisan cuerpos flotando vivos o muertos vestigios testigos que hablan de una civilización que ha perdido rotundamente el rumbo. 
                                                                       2 de setiembre de 2001, cuatro de la tarde.

18 agosto 2015

ahí estaba

No todos los días son similares ni se piensan desde la cima de la mente. Me suenan a juego de palabras estos trazos que son nada más que reflejo solitario de un tiempo que sigue dentro mío porque lo he vivido y siento no debo dejarlo a un costado del presente. Me veo sentado sobre el cabrestante del patrullero, en algún puerto del interior argento en pleno verano, por la carpa que cubre la cubierta principal, cuando en mis brazos llevaba la rueda de cabillas o timón, distintivo de la especialidad bien marinera, y el primer grado del escalafón a mis 17 años. Estoy silbando, en la imagen, una maravilla heredada de mi padre y que hoy escucho en sus primeros soplidos a Maximiliano, mi nieto de casi seis años, que suele decirme de pasada, "yo sé silbar".
Quiero contar tanto que los espacios me parecen reducidos  por el tiempo escapando notablemente rápido o mi impericia para aprovecharlo por lo intespectivo de la realidad que no podemos esquivar pues sería dejar de nadar en medio del río. Pienso que no digo cosas importantes y que pocos se detendrían a hurgar en estas cavilaciones tan comunes, sin altisonancias ni rebusques literarios que no poseo, sino apenas la gracia que traigo desde el vientre y la semilla de mis padres. La mirada debajo del flequillo, "rebeldía no aceptada a bordo", es de distancia, creo sin hacer un análisis de aquél momento donde seguramente desenredaba inquietudes de la hora y lo que traía de antes, la negación al estudio secundario, mi paso por la banda del pueblo, el Cuerpo de Cadetes Bomberos Voluntarios, lava copas y barman en una confitería del centro y cadete de farmacia hasta ese tren que me llevó a Buenos Aires y de allí por un año a la Isla Martín García. Hoy mis viajes tienen esta nave de teclas oscuras que van y vienen y escurren aguas suspendidas en el espacio, en ese  disco rígido que ante un capricho suyo me podría dejar sin memoria. 
Por eso amo el papel y espero volcarme en él, antes que el devenir de los años me arrebaten los cursos navegados figurados en mis queridos escritos tal vez para nadie o hipotéticamente para un puñado de arriezgados que los quieran descifrar. 
                                                              José López Romero
Desde Esperanza, Provincia de Santa Fe, Argentina.    

16 junio 2015

entre cantos y duendes

No necesito estar solo para cerrar los ojos y pensar, aún para soñar sin estar dormido. En voz baja estiro hipotéticamente mis letras para una melodía que me espera en el pueblo querido de Francia, Plerin, muy cerca del Mar de la Mancha, donde pisamos una de sus playas  brevemente. Estábamos con Pablo y Martha, Anne, Chantal y Francois. Aún sigo por allá caminando Les Rosaires o perdido en bicicleta con Jean Noel, el tío de Nantes, padre de Gwen. Canto todavía a la mesa de una casa mágica de piedras como jamás había visto, en el grupo está Katherina con sus cinco idiomas. Jean Claude, a quien pienso un corsario en su velero navegando el Atlántico y contando mil historias que no entiendo pero percibo por su entusiasmo tan vivo. El puerto de Vannes y los fuegos artificiales coronados por la música antigua de los celtas, guitarras, percusión,  acordeón y bombardino y el baile típico donde todos danzan unidos y por eso creo en el espíritu de los duendes y un posible regreso que alimento. Cantan los grupos tradicionales canciones de marineros, abrazados y alegres por la humanidad que los reviste y por las razones del buen vino.  
                                           Gráfica y Texto de José López Romero

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