26 enero 2017

Las pocas palabras

Suele pasar que alguna vez quedemos con una mudez inesperada, sin saber el por qué ni la circunstancia del hecho. Pero, las pocas palabras suceden al precipitarnos la vida, Dios, el destino o lo que sea, a otra partecita de historia con la que tenemos conexión directa, y eso conmueve.
En aquél lugar querido, lejos de este lado del mundo donde vivimos, allí  donde el mar ha bañado tanto acontecer humano en sus contradicciones y aciertos comunes a la especie, una personita esta pidiendo turno para llegar a semejante puerto desde el vientre de su madre. 
Y me digo, abuelos nuevamente, y serán tres nietos para el libro de la familia iniciada con mi compañera Martha.
No tendremos la cercanía de Maximiliano y Paulina aunque la  distancia nos une fuertemente, aunque suene incompatible el sentimiento. Pero es así, y la ansiedad empuja palabras, emociones y figuras apretadas en el alma, rivalizando con el corazón, que dice de otra forma pero conjuga el mismo verbo. Anne Gaël y Pablo juntos, queridos, en la ciudad portuaria de Lorient, anhelantes con los lazos franceses y el resto del equipo en Argentina, unidos y felices en la espera. (JLR)  

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