16 marzo 2015

abriendo la mano

No sé, tal vez, quizás, las dudas nunca faltan como no sobran certezas de nada.
Pienso el camino que dejé detrás y sueño el destino que hay por descifrar. 
Mi corazón de navegante circunda el mundo que llevo dentro, es mi pasión el sol, y un poema imbécil que no va por vos.
Las palabras vuelan, son un río en sí, avanzan por su cauce natural y al fin una melodía juntará su amor.
La sombra de la ilusión estallará como hallé tus besos en la oscuridad. 
Hay un puente libre que me llama y voy hacia la savia redimida de un viejo dolor.
                                  Texto y gráfica de José López Romero

 

4 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

El de la foto ¿Sos vos, JOsé?
INspirado, junto a una puerta, componiendo para ese amor que aún es.
Abrazos.
Gracias por seguir aquí.

Maria Rosa dijo...


Cuánto sentimiento y poesía en tu texto. Un placer leerte.

mariarosa

josé dijo...

Sí María, soy yo cuando aún vivía en casa de mis padres. Hoy soy el mismo espiritualmente, activamente, sin apartarme un ápice de mis ideas en todos los rumbos, contra viento y marea.

mel dijo...

Las palabras nacen como un rio que descubre los anhelos esperanzas sombras de ilusion... Besos de Mel

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