
Nunca te lo dije, y si nunca lo hice, es porque los ojos son el espejo del alma, y no sabía si los tuyos eran toda tu alma en la mía.
Hoy lo escribo. Es como el gran secreto que se guarda con miedo y se ofrece tranquilo, sabiendo que hoy estás, como estoy.
Te escribo y te descubro y te aprendo. Te desnudo y me desnudo, te siento.
Te arrastro hacia las profundidades de mi ser y me entrego y te entrego, y me doy.
Hoy lo escribo y dejo que mis palabras se liberen de mi boca, de mi cabeza, de mi alma, y te las doy.
Te las regalo.
Te doy parte de mi.
Hoy darme me libera y que me leas, tan sólo que me leas, te hace parte de mí.
Bienvenido, bienvenido a mi estanque tranquilo, bienvenido a mi mar de naufragios, bienvenido a mi ser cambiante tumultuoso, callado, reservado y bondadoso.
Hoy te doy y aprendo gracias a ti, no hay otra manera, debo darte todo, darme entera.
Nunca te lo dije, sin embargo lo sabes...