08 octubre 2015

a saber

Alguna vez, algunos, por no involucrar un "todos" que no califica, harán cuentas de que lastimar al otro por unas monedas es de una hijaputéz extrema, por si quedara claro.
Se ha llenado el mundo de mártires en el escalafón que se prefiera, hoy un largo abecedario que los contiene y lo más impresionante son las legiones interminables de balseros que se inmolan por una vida distinta. Niños y jóvenes en barrios de lata aspirando el aire impuro del vicio que mata. Las guerras contrastando con los mensajes de paz que parecen sobrenaturales, conflictos creados por dios dinero emergiendo según las necesidades de los ególatras.
No descubro nada, solo ejercito mi libertad de repetir estos actos cobardes que se repiten por su metodología en pueblos y ciudades de quienes solo saben y practican su avaricia y egoísmo rasguñando el pellejo de sus semejantes mas desprevenidos. 
Juzgando estas actitudes caemos en cuenta que ni sus hijos habitarían en sus afectos genuinos, a saber.  
Hoy escuché a un hombre con aspecto y palabras de profeta, de cabellos blancos y mirada clara como imaginé su pensamiento. 
Por ahí anda buscando aquellas almas que quieran escuchar su prédica.  (JLR)
                          
 

2 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Quizás sea el tiempo de hacer. Que las prédicas sobran.
Sé que estás en camino.
Gracias por ello y no te detengas. Vale la pena el esfuerzo.
Gracias por permanecer aquí, en Preludio

josé dijo...

Nada se detiene y solamente el final de cada uno es el "tope" de la vida. Todos hacemos algo, algunos empecinadamente a favor de lo peor para la mayoría, pero así se dan las cartas. Salvo los adelantos técnicos que nos maravillan, el gran ausente en este sentido es el hombre que a pesar de herirse a sí mismo, sigue hurgando en las llagas de su cuerpo.

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