11 junio 2014

digo paz


Digo paz, y miro atrás, algo va quedando allá, y es duro entender el por qué de tanto mal en las relaciones del mundo, para lo cual no hacen falta pruebas por lo antiguo de la causa. 
Alguien dice que siempre fue así, lo sé y no está bien contradecir esta razón, por que todo ha sucedido y seguro traspasará nuestro momento en la historia de hoy y lo que vendrá. 
Nada parece convertir los deseos y el empeño de tanta gente que ya liquidó su tiempo terreno, ha sido desde el principio del individuo, que pasó con más pena que gloria sin ver plasmado al menos una porción ínfima de sus sueños, más allá de esos chispazos que pensamos como añadidura, porque las cosas comunes se dan sin necesidad de milagros.
Miro el cauce que lleva el torrente de las lluvias, que marcha inclinado por su plano natural, su trabajo no tendrá reproches, pienso, absorto en la fuerza del torrente que pasa debajo del camino. Tal vez la propia dificultad necesitó ayuda para lograr el fin deseado, y las manos y las máquinas hicieron lo suyo para que el agua desfile rumoroso y marrón  hacia el río bueno que cerrará el círculo aunque nadie lo vea en adelante.
No pasé sin advertir esta situación con cierto encanto mágico, y me detuve para captar ese momento en esta imagen tan vital que me pareció un prodigio admirable, no importa si altero la acepción de las palabras, las reglas no siempre son sabias. 
Digo paz, intento entrar en mí y cambiar lo que fuere necesario, seguro que deberé hacerlo y es la primera parte del viejo plan que siempre está comenzando. Alguien continúa tirando  letras necesarias y generosas para revertir la tendencia macabra de usarnos mal entre sí,  pero la ignorancia y lo estrecho del espíritu trastabilla y deambula sin redondear de una buena vez el mejor sentido humano.  
                                    
                                   Texto y gráfica de José López Romero. Esperanza, Santa Fe, Argentina

3 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Una manera de no olvidar, de expresar un presente y un deseo constante: PAZ, por favor PAZ.
Abrazos, José.

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

PAZ Y BIEN.
Una bella fotografía.
Y un texto lleno de sabiduría
Saludos cordiales desde Valencia

Marisa dijo...

Me acerco hasta tí
para desearte un feliz otoño.

Un gran abrazo

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