07 noviembre 2013

vagas preguntas







Hay gente que no precisa tanto para vivir, y otros a los que todo les parece poco. 
Prefiero estar entre los primeros, porque tenemos tiempo para no embarrar el propio discurso, porque de lo espiritual a lo profano hay unas cuantas monedas. 
La imagen del muchacho detrás del alambre tejido movió mis antenas internas y un par de preguntas plantearon sus dudas para alentar dos posibles respuestas.
Yo pasaba en medio de una interminable caravana de apuros y contravenciones humanas cuando pensé si sería posible que este hombre, hermano, tuviera claro aquello que en mi cabeza era apenas bruma.
Miré nuevamente hacia atrás, después del semáforo, y divisé todavía sus manos tomadas a la reja que en realidad era una especie de prisión, y aún así supuse que las murallas estarían  puntualmente en su alma. 
Aquél sitio era un hospital para enfermos que han perdido la razón escrita en los catálogos que atentamente a principios establecidos, manifiesta nuestra sociedad. 
Afuera, en tanto, la batalla de nosotros los cuerdos por la supervivencia y el "tener", seguía inmersa en una flagrante libertad a la que no pude arrancarle una frase de entendimiento.
                                                                               
                                                                                      Texto y fotografía de José López Romero.

4 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Querido José.
Gracias por publicar en Preludio.
No sé dónde fueron los otros que publicaban.
No entiendo ésto de la soledad de los blogs.
Pero me hace feliz tu constancia, tus palabras cargadas de los mejores valores.
El amor por la libertad, la justicia y la dignidad.
Abrazos.

la MaLquEridA dijo...

También prefiero tener lo preciso, si tuviera todo, ya no tendría por que luchar.


Un saludo

Taty Cascada dijo...

Hola José:
Antes de comentar lo publicado, agradezco tu bello comentario dejado en mi blog.
Vivimos en una sociedad carente de libertad. Creemos ser libres porque sufragamos y expresamos nuestra opinión; pero en el fondo somos esclavos del sistema, del dinero que nos apremia porque sin ese metal no se come, no se paga la renta, y un largo etc. En el fondo ese chico está preso tanto o más que nosotros, los supuestos libres.
Un abrazo, me quedo como tu seguidora.

Misterio Azul dijo...

Me ha gustado mucho tu reflexión, creo que escoges la mejor parte.

Muchos besos.

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