28 agosto 2010

Quizá, mejor no.

Disculpa que recién hoy traiga en la mochila esos besos que no te di, para dejarlos en la esquina de la sombra de aquel árbol. Y es que, adonde voy, no puedo llevarlos. Me dirían, tal vez, que los besos que no fueron, no deberé guardarlos. No son permitidos, por ilógicos.

Quizá sembrándolos en aquel campo, se pueda cosechar ánimos, pero luego, cuando no haya nadie.

No quiero ya causarte más dolor (o causármelo a mí, que es lo mismo) y a pesar de que no leerás lo que te escribo, te dejaré un rastro de mi sentimiento. Quizá no para que lo sigas, tal vez para que intentes rastrearlo con el sonido lejano de tus pasos. Aquellos que jamás intervinieron cuando mi voz se hacía tierna en la puerta de tus manos, donde los vi morir de uno en uno.

Nunca me las abriste espontáneamente, eso es cierto, pero qué reclamar ya si estoy a un paso de dejarle al abismo mis lamentos.

Tú ya no debes saberlo y quizá se pierdan en los colores grises de la tarde, tal vez no, qué importa ya ...pero mejor vuelve amor, yo te estaré esperando.

15 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Muy sentido tu escrito.. me he sumergido en ellos..
bravo

un abrazo inmenso te dejo por aquí con el saludo fraterno de siempre.


que tengas un buen fin de semana

Carlos dijo...

Muy triste tu post, además en estos momentos estas palabras me suenan cercanas y se que lo podía haber escrito perfectamente una persona cercana a mi.
El amor no correspondido siempre es algo difícil, sigue esperanzdo aunque no eternamente quizás no merezca la pena y mientras estes cerrando la puerta a muchas cosas hermosas.

Franziska dijo...

Parece que tus palabras se despiden de la vida pero, al final, abres una puerta a la esperanza:

"pero mejor vuelve amor, yo te estaré esperando"

Está bien lo que tiene alguna posibilidad de acabar bien.

Begoña dijo...

Sí, parece una locura...pero los besos que no damos existen, ocupan un espacio difícil de transitar, y esa esperanza ciega..., ciega, que duele más que el beso dejado en la esquina del árbol, pero ciega o no, es esperanza, y ahi nos aferramos muy a pesar de la conciencia.
Vuelvo, con un poco de retraso, a dejarte mi abrazo, en mi primera estación.

Mariana Castrogiovanni dijo...

Pues, ¿para qué cargar con el peso de una mochila llena de besos no dados? Mejor dejarlos en su destino, que es donde pertenecen.
Un saludo

Pedro dijo...

Donde hubo amor siempre queda esperanza.
Un texto muy emotivo. Bravo.

Un abrazo.

Carla dijo...

Un texto bello porque al final tiene esperanza

Shanty dijo...

¡Eso es dar con las manos abiertas!

Abrazos para todos los participantes de este blog. (Y a tí Pedro en especial, que te conozco de hace mucho).

Alicia María Abatilli dijo...

Hermoso, Walter.
Este post tuyo me recordó una etapa bella y difícil a la vez de mi vida.
Te dejo un abrazo.
Alicia

Peragón R. dijo...

Enhorabuena por el blog me a gustado mucho :)
Saludos Peragón

josé dijo...

Amigo Walter, antes que nada pido perdón por esta ausencia mía, me hice una escapada, de a ratos puedo y seguiré llegando de tantos conocidos a los que extraño mucho. Tus escritos siempre tienen la misma fibra WP, y eso me alegra.

Darilea dijo...

La retorcita espera siempre aferrada al salvavidas de la esperanza.
Un beso.

salvadorpliego dijo...

Una despedida, y como todas, siempre son tristes.
Con mucho sentimiento estas letras. Un placer leerte.

mj dijo...

Querido Walter, incansable tu camino hacía el amor. Tu prosa es preciosa y en ella hoy me detengo y me lleno de esa esperanza en la que esperas.
Un abrazo querido amigo
mj

ÓNIX dijo...

Walter están muy sentida tus letras, llenas de tanto amor y tristeza a la vez, pero así es todo con este tipo de sentimientos que se nos mete muy dentro, nos mueve cada fibra de nuestro ser y algunas veces hasta es capaz de hacernos fallecer...

Vive, sólo disfruta de él si puedes y de no ser así, sólo déjalo ir, sin dejar de vivir...

Saludos...

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