01 marzo 2009

Solo palabras:

Eran diez las constelaciones que se veían desde el tortuoso cementerio, aquel día de otoño, cuando el Sol rugía entre las venas de los muertos; y tus ojos, se anticipaban a tu cuerpo.
Cuando aulló la nada entre lechos de hormigón y hueso.
Fue un día de plena niebla
cuando encendía su faro la Tierra,
los chirriantes quejidos
se perdían entre las piedras.

De repente se oyó un quejido,
un llanto bajo luz roja
Que de pasión llena la sombra
que de un salto te azota

Se abrió la puerta y luces penetrantes de neón se hicieron notar a través del marco; salíamos de la consciencia para entrar en un mundo de luz.
Torbellinos de color nos rodearon hasta donde la vista puede alcanzar.

ceropasion.blogspot.com

8 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Hermoso tus versos, como siempre poeta y tu poema de convirtió en millones de galaxias para ser eternos...

inmenso placer leerte y compartir...

un abrazo fraterno con mucho cariño

Alicia María Abatilli dijo...

Bello Miguel, tus palabras acompañan a la perfección la nueva portada de nuestro Preludio.
Parece que hubieses escrito para mis Sierras de Marzo se llenen de luz, a pesar de las aparentes tinieblas de las que hablas.

De verdad, M. Jose, quedó bello.
La música que nos regalas es perfecta también, se me ocurre que estoy viendo a las hadas danzando.
Un abrazo a todos.
Alicia

mj dijo...

Sería interesante verlo en una atmósfera, no mental, en una consciencia nueva de luz, sobre la Tierra...
Y es cierto lo que dice Alicia, el texto va muy bien al marzo de Preludio.
Un abrazo migul
mj

Pedro dijo...

Hermosos versos, que aunque hablen de muertos, huesos, quejidos y sombras, a mí sólo me inspiran vida, mucha vida, y plenitud a raudales.
Mis felicitaciones, amigo migul.

Un abrazo.

josé dijo...

Migul consagra la oculta belleza de la muerte, la ofrenda de la vida en un texto ritual que cierra el mayor acto de creación.

Walter Portilla dijo...

Migul, hablas de muertes y cementerios y terminas con esa luz centellante que me recuerda a lo que sienten los que se van y regresan. Esa luz infinita que se aprecia en el camino sin retorno, que no todos hemos visto pero muchos cuentan. Te capto desde allí y desde esa luz alcanzará alguna vez toda nuestra vista.
Mi abrazo, amigo.

Mercedes Sáenz dijo...

Migul: He pasado por aqui, recorrí todo primero y ahora recién te estoy escribiendo. Después de leer de nuevo. Es que tus sólo palabras me han llevado tan lejos... van mucho más allá de nuestra conciencia, pasan sobre nuestros cuerpos y dejan un temblor de alivio. Felicitaciones. Un abrazo. Mercedes

Lisandro dijo...

me hace imaginar el cementerio, los muertos, la luz... todo... que bueno lo que escribis... un abrazo

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