01 septiembre 2008

Máscaras

Aprovecho esta oportunidad que me ha brindado M. Jose de compartir letras y pensamientos en este espacio para publicar algunas entradas antiguas de mi propio blog, cuando era aún un blog novato y desconocido. Espero que les parezca bien.


Lo primero que suelo hacer al despertar por la mañana es preparar las diferentes máscaras que voy a necesitar a lo largo del día. Es un trabajo rutinario, por lo que no me supone mucho esfuerzo normalmente. De lunes a viernes tengo bien claro de cuales tengo que echar mano; de usadas que las tengo, pasan por mi rostro una tras otra sin percatarme apenas del cambio, y sin que éste represente una costosa tarea.
Por encontrarse mi lugar de trabajo a demasiados kilómetros de mi residencia, la primera máscara que debo colocarme sobre mi cara recién lavada y aseada es la de conductor agresivo e intolerante. Ésta es una máscara muy práctica y socorrida, ya que me permite poder insultar y soltar palabrotas e improperios a diestro y siniestro sobre cualquier ser humano que se me ponga en el camino, sea éste de la condición social que sea. De hecho, el blanco preferido de mis más sucios e insultantes agravios suelen ser aquellos individuos que montan lujosos y flamantes automóviles a los que yo, seguramente, jamás podré aspirar. De ahí lo bien que me sienta esta máscara: por unos minutos me hace sentir superior al resto de los mortales que comparten conmigo la penosa fatiga de madrugar para ganarse el sustento diario. Además del necesario desahogo tras el insufrible madrugón, esta práctica careta también me ayuda a no llegar demasiado tarde al curro, y es por esta doble finalidad que le tengo tanto aprecio, hasta el punto de utilizarla incluso cuando no la necesito, es decir, automáticamente me la coloco siempre que me subo al coche, vaya a donde vaya.
Al llegar al trabajo la cosa se complica un poco, ya que debo tener preparadas varias máscaras a utilizar, en función de con quién me vaya encontrando. La práctica y la experiencia hacen que esta complicada labor se convierta también en rutinaria, y las diferentes máscaras cruzan por mi cara con tal ligereza y sutileza que apenas es advertido el cambio por los diversos interlocutores con los que me voy tropezando. De todas ellas, la que debo tener presente en todo momento es la que debo colocarme en presencia del jefe, o de cualquier otro superior en la jerarquía de la empresa. Es una de las más difíciles de llevar, me obliga a hacer cosas que normalmente no hago, como reírme cuando no me apetece o de cosas que no tienen ninguna gracia, mentir sobre la eficacia de mi trabajo, exagerar enormemente mis motivaciones, sacar temas de conversación que parezcan serios y profundos, alagar la labor de la empresa sin parecer demasiado adulador o, simplemente, tratar de parecer responsable, sumiso y competente cuando no me apetece siquiera hablar de trabajo. Por supuesto, todo este esfuerzo es convenientemente recompensado posteriormente, de ahí la necesidad de cuidar no olvidarme en ningún momento de esta valiosa máscara mientras permanezco en las instalaciones de la empresa.
Con los compañeros de faena puedo permitirme ciertas libertades y ligerezas, aunque sin olvidar nunca a quién tengo delante. Con aquellos que son más populares e influyentes suelo utilizar la de compañero simpático, afable y febril forofo del deporte de moda, con el fin de que cuenten conmigo en sus bromas y correrías; con éstos suele ir muy bien también la de pasota incondicional, ya que, normalmente, no suelen ser muy devotos con el trabajo, a pesar de aparentar todo lo contrario en ocasiones puntuales (también ellos son todo unos expertos en el ágil y eficaz ejercicio del cambio de máscara). Mientras que con aquellos otros que pasan más desapercibidos entre sus compañeros la que uso es la de persona superior y engreída, para que no se les ocurra nunca que pueden pasar sobre mí con facilidad y tengan siempre presente mi predominio sobre ellos, y dicho sea de paso, sigan trabajando como mulas, que alguien tendrá que hacerlo para que esto no se vaya a pique.
Otras también muy utilizadas en este lugar son las de técnico sabelotodo, la de trabajador incansable o la de inconformista total; como ya he dicho, todo depende de la calidad intelectual o espíritu trabajador del compañero con el que me encuentre en cada momento.
Para cuando salgo de copas con estos mismos compañeros, tengo algunas otras máscaras preparadas que me vienen muy bien para la ocasión. Es entonces cuando me saco las de tipo gracioso y juerguista, la de marchoso infatigable y bebedor empedernido. Con éstas debo ser inteligente y precavido para no necesitarlas durante mucho tiempo (pero sin que lo parezca), ya que mi cuerpo y mi mente no lo soportarían y acabarían delatándome.
Afortunadamente, cuando llego a casa, puedo relajarme un poco, ya que tan sólo necesito usar una o dos, como mucho: la de esposo fiel y futuro padre responsable. Con éstas suelo hacer el avío para el resto de día, aunque en contadas ocasiones necesito echar mano también de otras menos utilizadas, como son las de adulto maduro e intransigente o la de vecino pacífico y servicial.
Para los fines de semana y demás días festivos también tengo mi repertorio de máscaras bien preparado y listas para usar en cuanto sea necesario. En estos días, las más utilizadas suelen ser las de hijo o hermano cariñoso y atento, pariente o amigo cumplido y educado o la de ciudadano honrado y perfecto consumidor.
Lo cierto es que es tan extensa la colección de máscaras que resulta imposible enumerarlas todas, ya que, con el uso y la costumbre, ni yo mismo soy consciente en numerosas ocasiones de aquellas que, automáticamente, van transformando mi carácter, mi personalidad y mi naturaleza, conforme las situaciones lo van requiriendo. Tanto es así, que muchas veces me sorprendo preguntándome quién soy yo en realidad, si de verdad poseo una identidad propia o son todas fingidas. Es en estos escasos momentos de duda existencial cuando echo mano de la máscara más socorrida de todas: la de individuo conformista, que me dice: “Y qué más da, pues cómo todo el mundo”.

La verdad es que este artículo lo tenía que haber escrito hace algunos años, pues, afortunadamente, en este periodo de mi vida he podido arrojar a la basura (espero que para siempre) la gran mayoría de las máscaras mencionadas. Reconozco con tristeza no haber sido capaz aún de deshacerme de todas ellas, pero prometo seguir intentándolo con ahínco y no parar de hacerlo hasta que lo consiga. Las personas a las que más admiro son aquellas que en todo momento muestran el mismo rostro y actúan con la misma coherencia, ante cualquier situación y ante cualquier persona, y son capaces de mantenerlo contra viento y marea. Por supuesto, actuar con coherencia no significa no poder cambiar nunca de opinión o hacer siempre lo correcto; la persona coherente es la que actúa y habla conforme lo que realmente piensa, asume sus errores y los corrige. Desgraciadamente, estas personas no son fáciles de encontrar, son bastante escasas, lo habitual es encontrarnos inmersos entre rostros fingidos y palabras ensayadas que sólo nos muestran una realidad imaginaria y ficticia.
Por ello, desde aquí invito a todo el que lea este artículo a que intente por todos los medios arrojar a lo más profundo del abismo todas aquellas máscaras que utilizan a diario y tras las que se oculta una persona con sentimientos, con ideas y con pensamientos propios deseosos de salir a la luz y mostrarse tal cual son, libres de equivocarse y de admitir los errores, dispuestos para corregirlos, para aprender y para enseñar lo aprendido, sin miedo, sin vergüenza y sin cobardía.

8 comentarios:

M. Jose dijo...

Llevas toda la razón Pedro, vivimos la mayor parte de la vida escondidos detrás de las distintas mácaras, al final terminamos por no saber quien somos en realidad. Pero el tiempo y la madurez interior nos hacen que salgamos poco a poco a la verdad, aunque siempre tengamos que usar una máscara de vez en cuando.
Y también la vida nos vuelve más selectivos con todo lo que nos rodea. Por estar cansados de fingir o de vivir en la superficie de las cosas. Vamos encontrando valores con otras personas y en otros lugares que nos ayudan a desprendernos de lo que no nos gusta.
Merece la pena seguir intentándolo... yo también estoy en ello.

Un abrazo y me alegro mucho de verte por aquí con un texto tuyo..
JM

Ego dijo...

Tengo muchas máscaras, tantas como tú. Es un legado de Momo. Y quizás me esté dado cuenta ahora.
Un (b)eso grande!

RAQUEL dijo...

Cuanta razón tienes, todos somos portadores de diferentes máscaras, la uso para tapar la realidad, fingiendo ser lo que no soy, para evitar que la gente vea mis debilidades. Me pongo la máscara para evitar ofender a alguien. Me pongo una máscara,convencido que es lo mejor que puedo hacer para ser amada. Luego descubro que lo que más deseo lograr con mis máscaras es, precisamente lo que impido con ellas.
Un abrazo

Catalina Zentner dijo...

Empiezo el recorrido por los rincones compartidos de María José y, en verdad, resulta un paseo encantador, positivo, propicio a la reflexión.

Saludos,

Poeta Carlos Gargallo dijo...

Efectivamente, la mayoría usa máscaras, pero la mejor forma de desprenderse definitivamente de ellas, es tener claro que se quiere.
Bajo mi punto de vista, es de muchísima ayuda, poder llevar a cabo las bases funtamentales de la ASERTIVIDAD.
Ser asertivo implica:

Tener una comunicación intrapersonal muy efectiva consigo mismo: Ser conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos, motivaciones, necesidades y deseos sin juzgarlos, administrar nuestras emociones y asumir la situación de manera responsable.

Encontrar el valor que se tiene por quien se es, la consciencia de ser tan importantes como cualquier otra persona en este planeta. No más importantes, pero tampoco menos, ni el mejor ni el peor, todos igual de importantes.
Es administrar nuestras emociones y asumir la situación de manera responsable.

Saberse y sentirse bien por los talentos recibidos y por las cualidades desarrolladas. Es reconocer que nuestra inteligencia es suficiente para valorar nuestras situaciones, y tomar decisiones sin necesidad de la aprobación de otros.

Haber aprendido a reconocerse, y esto representa tener una imagen positiva de si misma(o), y un sentimiento positivo que se han logrado a través de un aprendizaje continuo, idealmente el ser asertivos debería de llevarnos a trabajar conscientemente hacia una solución de "Ganar – Ganar” esto significa asegurarnos que todas las partes involucradas encuentren satisfacción a sus necesidades tanto como sea posible.

Es un sentido de igualdad fundamental en todo. Es también la disposición a sintonizarnos con la experiencia de otros sin saltar a conclusiones ni juicios acerca de ellos o nosotros, desarrollar la habilidad de aplicar el raciocinio derivado de la experiencia para tomar decisiones responsables y beneficiosas.

Es la disposición de lograr lo que deseamos manteniéndonos conscientes que los resultados dependen de muchos factores, sin embargo es válido mantenernos flexibles al elegir y si es necesario permitirnos cambiar de opinión.

Es asumir riesgos calculados, pero sin evadir la realidad, aceptar que existen situaciones más allá de nuestro control, y mantenernos confiados que al permanecer centrados en aquellas que si podemos influenciar, la mayoría de nuestras necesidades serán satisfechas.

La asertividad es innata y aprendida.
De manera que el camino hacia la asertividad, puede convertirse en un aprendizaje, un proceso nuevo de descubrimiento de las potencialidades que se tienen en una relación consigo mismo es un comportamiento aprendido. Si corremos con la suerte de contar con buenos modelos de personas asertivas durante nuestra infancia, será natural para nosotros desarrollar ese hábito, de otra manera posiblemente nos encontremos en la situación de desear cultivarlo.

Los hombres y a las mujeres tradicionalmente tienen la orientación social de formas diferentes. En ocasiones es socialmente aceptable para los hombres ser agresivos, mientras que se espera que las mujeres sean pasivas y sumisas, en la actualidad la realidad es otra. Algunas mujeres al intentar romper el "molde" sumiso con el que pretende "etiquetarlas" la sociedad frecuentemente creen que la única manera de hacerlo es adoptando la postura diametralmente opuesta, la de la agresividad, al mismo tiempo que reconocen que el comportamiento agresivo es poco femenino.

Es entonces cuando consideran ser asertivas, lo cual, a diferencia de la agresividad, si es compatible con la feminidad. Podemos decir que el primer paso hacia la asertividad se genera en la relación del ser humano consigo mismo.

Algunas personas evitan ser asertivas porque temen desagradar a otros y no ser aceptados por esto. Sin embargo, aunque se podría evitar una desavenencia inmediata al evitar ser asertivos, a la larga podría lastimarse la relación. Esto también podría suceder si evita hacer valer sus derechos y permite que se aprovechen de usted una y otra vez. Algunas personas encuentran dificultad en ser asertivas por actitudes negativas aprendidas durante la infancia, en esos casos ayuda concentrarse en lo positivo en nosotros, los demás y la situación. Comience a expresar lo que le agrada de sus amigos y familia y pronto le devolverán los elogios.

Etapas de la conducta asertiva

Describa la conducta: “Cuando estoy hablando contigo y no me pones atención.”
Exprese sus sentimientos: “Yo me siento mal, pienso que no te interesa lo que te estoy comentando.” en vez de "Tu eres", El enfoque aquí se encuentra en la parte "Yo siento", "Yo quiero" de la exposición. Al expresar rabia es frecuente tender a acusar a la otra persona, exagerar e involucrarse con las emociones. El emplear esta técnica nos permite enfocarnos constructivamente en nosotros mismos y estar claros con respecto a nuestros propios sentimientos.
Cree empatía: “Entiendo que estás muy presionado por los exámenes.”
Negocie un cambio: “Sin embargo quiero que tú me pongas atención cuando te hablo.”
Informe las consecuencias: “Porque si no lo haces, yo prefiero que no vengas a visitarme.”
Técnicas
Para ayudarnos a ser asertivos es importante tener una visión positiva de la vida y un sentido de nuestro valor como seres únicos, tener claros nuestros derechos y responsabilidades, resulta útil expresar algo positivo a cada persona con quien trate en el día, aunque sean solo pequeños detalles, recuerde que estos pueden hacer grandes diferencias.

Hacer una lista de las cosas que más nos gustan de nuestro trabajo y hogar es una buena idea para comenzar a entrenarnos para ver lo positivo de cada situación. Una vez terminada esa lista elabore otra con sus mejores atributos personales, esto le permitirá mantener una perspectiva clara al surgir situaciones que le brinden la oportunidad de actuar asertivamente.

Para facilitarle ser asertivo es importante identificar sus derechos, como ser humano usted tiene derecho a:

Alcanzar sus metas
Decidir el rumbo de su vida
Sus propias opiniones
Mejorarse a si mismo
Privacidad
Cometer errores
Emplear alguna o todas las siguientes técnicas nos facilitaría la labor:

Comunicación Asertiva
Haga valer sus derechos. Insista en ser tratado de manera justa. Sea tan claro y especifico como pueda al expresar lo que quiere, piensa y siente.

Disentir Pasiva y Activamente
Cuando usted no esté de acuerdo con alguien, no es recomendable fingir estarlo sólo por "mantener la calma" sonriendo, asintiendo o prestando atención. Sería más beneficioso a largo plazo cambiar el tema o expresar nuestro desacuerdo más activamente.

Preguntar Por Qué
Si un persona le solicita hacer algo que le parezca poco razonable o desagradable pregunte "por qué" debe hacerlo. Como adultos merecemos una explicacióny es nuestro derecho insistir en una explicación convincente.

Hablar de usted mismo
Si ha hecho algo que considera deseable de compartir hágalo, permita que los demás se enteren. También permita que los demás conozcan su opinión y sus sentimientos sobre cualquier cosa que le parezca de interés. No se trata de monopolizar las conversaciones, pero de participar cuando sea apropiado.

Algunas tácticas de comunicación asertiva
Si es que sus emociones se encuentran involucradas con lo que espera lograr por medio de la comunicación asertiva, se recomienda observar con neutralidad la situación; para ello se sugiere tomar altura, esto es, analizarla visualizándose fuera de ella, como si fuera otra persona.
Después envía su mensaje al otro y espera la respuesta, escuchando e interactuando con él o ella, buscando llegar a una solución de colaboración, con la intención de participar en un proceso en el que ambas partes estén conformes con el resultado.
Podemos decir que una persona asertiva ante una situación difícil o de conflicto es capaz de: describir claramente el problema; expresar sus sentimientos; comprender al otro al ponerse en su lugar; solicitar lo que requiere para cubrir sus necesidades de manera segura, con la claridad que le proporciona conocer los objetivos que pretende lograr a través del mensaje; ofrecer alternativas; y dar a conocer las consecuencias que tendrá el receptor de acuerdo con su respuesta. Todo ello con sinceridad, de una manera abierta, receptiva, equilibrada y con armonía.

Rasgos de una Persona Asertiva
Las personas asertivas son personas comunes y corrientes, y pasan desapercibidas hasta que se encuentran ante una situación en la que es necesario negociar, es entonces cuando se diferencian por:

Saber lo que quieren
Asegurarse de ser justos
Solicitar lo que desean con claridad
Mantenerse calmados
Aceptar la critica y el elogio con ecuanimidad
Expresar elogios y afecto abiertamente
Ventilar constructivamente sus emociones negativas
Como puede ver son simples detalles, pero al combinarlos y aplicarlos eficazmente podemos lograr grandes cambios positivos para nosotros y todos quienes nos rodean.
Acción Asertiva Básica
Está es una expresión simple y directa de sus creencias, sentimientos u opiniones. Usualmente una simple exposición de la forma "Yo quiero" o "Yo siento".

Acción Asertiva por Empatía
Demuestra sensibilidad hacia la otra persona. Usualmente contiene dos partes, un reconocimiento de la situación de la otra persona o sus sentimientos, seguida de una exposición que hace valer nuestros derechos.
A continuación un ejemplo que recientemente le sugerimos a una joven y fue empleado con éxito para mejorar la comunicación con su pareja:

"Yo se que has estado muy ocupado, pero me gustaría sentir que nuestra relación es importante para ti. Me gustaría que hicieras tiempo para mi y para nosotros."

Acción Asertiva Progresiva
Esto ocurre cuando la otra persona no responde a nuestra aserción básica y continua intentando violar nuestros derechos. En ese caso gradualmente escalamos en nuestra aserción y nos mostramos progresivamente firmes. Esto podría incluir el mencionar algún tipo de acción como consecuencia; realizada sólo después de varias exposiciones asertivas básicas.

Por ejemplo:

"Si mañana cuando vuelva mi computadora no está lista me veré forzado a acudir a la oficina de protección al consumidor."

Enfocar el "Yo"
Esto es especialmente útil para expresar sentimientos negativos. Comprende una exposición de tres partes:

Para comenzar sería recomendable desarrollar un sistema de creencias y valores que le permita ser asertivo consigo mismo. Se trata de darse permiso a si mismo, permiso para enfadarse, para decir "No", para solicitar ayuda y para equivocarse.

Aprenda a emplear los diferentes tipos de acciones asertivas y técnicas mencionadas anteriormente.

Emplee sus mejores técnicas de comunicación.
Mantenga contacto visual directo
Adopte una postura abierta y relajada
Asegúrese que su expresión facial coincide con su mensaje
Mantenga un tono de voz bien modulado y estable
Escuche a los demás y demuéstreles que les escuchó
De ser necesario haga preguntas para aclarar dudas
Trate siempre de encontrar una solución "Ganar - Ganar", y muy importante, elija un buen momento para ser asertivo.

Sólo leer estas líneas no le convertirá en una persona más asertiva, pero el poner en práctica la información que le ofrecen si podría hacerlo. De ser posible póngase de acuerdo con un amigo o familiar para ayudarse mutuamente.

Al practicar con un amigo o familiar podemos obtener su ayuda y escuchar su opinión sobre como lo estamos haciendo. A la larga el comunicarnos honestamente puede beneficiar nuestras relaciones.

Al principio es preferible probar cambiar nuestro comportamiento en las situaciones de menos riesgo, con la práctica podremos asumir una actitud asertiva como nuestro comportamiento natural.

Actuando
Si le parece que lo anterior es simplemente una exposición de ideas felicítese, es una opinión asertiva, esa es nuestra parte de la ecuación "Ganar - Ganar" nuestro compartir de lo que hemos encontrado hasta ahora funciona para nosotros.

Nosotros ganamos cada vez que las ponemos en práctica al permitirnos encontrar soluciones satisfactorias para todas las partes involucradas, ganamos en satisfacción al compartirlas con usted, y usted está en posición de ganar también al ser asertivo y elegir cuales de ellas decide adoptar para permitirse alcanzar mayores niveles de satisfacción personal.

El ser asertivos es una cuestión individual, no existe fórmula mágica alguna, se trata de evaluar opciones y elegir la más apropiada para nosotros, tal vez después de adaptarla a nuestra personalidad.

De cualquier manera si al leer las anteriores líneas por lo menos pudo encontrar un punto con el cual identificarse, eso ya es ser asertivo, sólo resta ponerlo en práctica para cosechar los beneficios.

Pedro dijo...

Carlos, te animo a que publiques este comentario en el blog, merece ser leído detenidamente.
Gracias por tus palabras.
Un abrazo.

JAVI DE JAEN dijo...

¿para qué sirve una mascara?
Aparte de pasarlo bien en Venecia, Cádiz, Tenerife...sirven solo para ocultar prejuicios en una sociedad que vive y se ajusta a una medida, donde el trabajo, la amistad, la familia...son solo escenarios en los que interpretar. Espero encontrar gente sin máscaras, con una piel desnuda que refleje su identidad pura y genuina, a la que nadie pueda arrebatar su verdadero rostro.
Magnifica entrada

Anónimo dijo...

- Hace mucho tiempo , introdujo un rayo a un tipo llamado Zues - El hombre más interesante del mundo

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